Ingredientes

  • un buen manojo de espinacas ecológicas
  • 1 cebolla
  • 1 pizca de mantequilla
  • 1 cucharadita de harina de trigo
  • 200 ml de leche
  • Aceite de Oliva virgen extra
  • Sal
  • nuez moscada
  • queso rallado
  • pimienta negra

Autor de esta receta

Lourdes - Tía Lou de Cosas que nos hacen disfrutar

Lourdes - Tía Lou de Cosas que nos hacen disfrutar

Gastro-bloguero / Escritor gastronómico

¿Las ensaladas? Me vuelven loca, frias y templadas, sencillas y sofisticadas.  ... Leer más

Creo que no hay comida más confortable que aquella que te traslada a esos momentos de nostalgia y de confort de tu infancia. Eso es lo que me sucede con esta receta, aunque entonces se trataba de espinacas con bechamel. Umm ¡qué maravilla! Todavía recuerdo cómo ese olor a horno gratinando el queso, llegaba a toda la casa. 

A mí siempre me gustaron las espinacas, quizás por aquello de los musculitos de Popeye, pero lo cierto es que algunos de mis hermanos no la probaban a no ser que fuera con esta receta tan sencilla y deliciosa. Qué listas e ingeniosas son las madres cuando se trata de que los peques se acostumbren a comer verduras. Estoy segura de que más de uno empezó a disfrutar de las espinacas con esta receta.

En esta ocasión he querido prepararlas con un poco de cebolla, aunque habitualmente lo hago sólo con ajito picado.

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Preparación

  1. En primer lugar pelamos y picamos la cebolla.
  2. En una sartén, con un chorreón de aceite de oliva virgen extra, lo pondremos a pochar.
  3. Mientras tanto, lavamos muy bien las espinacas y dejamos que escurran mientras se termina de hacer la cebolla.
  4. Una vez esté bien pochada la cebolla y comenzando a coger algo de color, añadimos las espinacas y removemos bien. Veréis que enseguida comienzan a perder el agua y disminuyen notablemente el volumen.
  5. Rehogamos las espinacas, a las que añadiremos una pizca de sal y de pimienta recién molida.
  6. Una vez esté lista, las retiramos dentro de la sartén, echándolas hacia un lado. En la parte que queda libre, derretiremos un poquito de mantequilla. Seguidamente una cucharadita de harina y moveremos con una varilla para que se vaya tostando. Mezclamos todo y movemos bien durante un par de minutos.
  7. Una vez la harina esté hecha, añadiremos poco a poco un vaso de leche, una pizca de nuez moscada, sal y pimienta al gusto. Moveremos a fuego medio hasta que la bechamel coja algo de consistencia.
  8. Servimos en pequeñas cazoletitas o en una fuente y espolvoreamos queso rallado.
  9. Podéis gratinarlo en el horno o como hice yo esta vez, dorar el queso con ayuda de un soplete. Una vez que esté doradito, ya están listas para comer.

 

 

 

 

 

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